El alicaído sentir de una sociedad enferma se desvanece entre tanto seudo revolucionario, recalco esta última frase, tanto seudo revolucionario, tanto joven retorcido entre panfletos parafernálicos. Ciertamente la dictadura militar, y la dictadura de la concertación han logrado desbaratar (sin medir sus consecuencias) lo último que las personas pueden pedir, con lo único que logramos sobrevivir, por lo único que logramos luchar, por lo único que pedimos libertad, sin sueños una sociedad se enferma, se desvanece, se vuelve repetitiva, caen el jueguito reiterativo de la homeostasis, donde nada cambia, pero las apariencias engañan, cada año se cambian los seudo revolucionarios, entonces se dice que ha crecido y que se está masificando, y que la izquierda está logrando hacerse sentir, entonces aparecen las A o los encapuchados, jugando y cumpliendo el rol de la contraparte, y a si el ciclo se mantiene, entonces nos preguntamos, ¿Qué pasa?

Nada, son tan sistémicos como los pacos, son tan sistémicos como los guardias de un super, son tan sistémicos como los que mandan en las altas cúpulas del poder ejecutivo, son tan sistémicos como los empresarios que explotan y humillan a sus empleados por unas mugrosas monedas. Entonces el juego se adscribe a un cierto tipo de rito masificado, se ha vuelto un cierto tributo al cliché,  y se elevan las banderitas, con sus dogmas y sus trasfondos olvidados por el cliché, ese que hace tanto daño, ese que se institucionalizó cuando las mentes dejaron de soñar y se volvieron un parte más del jueguito, donde algunos ganan, por que también se gana  estatus revolucionario, como si la vida valiese lo mismo que una competencia, entonces no es tan errado pensar que las leyes sistémicas del mercado influyen en nuestras conductas como individuos, cada cual cumple su rol, no hay transformación, por que esto no es ni siquiera una lucha social, ni siquiera es una lucha contra el poder.

 Lo vuelvo a decir la revolución se hizo institución, se consolidó gracias a la confluencia de un número no menor de reverencias al cliché, donde muchos A, y personas libertarias dejaron de pensar y se volvieron sistémicos, la contracultura debe replantearse, debe ofrecer una nueva visión, y eso no sé ganará, hasta que nos demos cuenta que las ideas deben tener una mayor reflexión.

PD: no repudió el vandalismo, ni la violencia, siempre y cuando sigan una buena idea.